La salud dental de los niños no coge vacaciones

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La salud dental de los niños no coge vacaciones

En verano todas las rutinas se descontrolan un poco de por sí, imagina si encima hay niños de por medio: helados, viajes, vacaciones en la playa, en casa de los abuelos, comidas con amigos, horarios descontrolados…

Todos estos factores pueden suponer un riesgo para la salud dental de los pequeños de la casa y, aunque no lo parezca, pueden jugar malas pasadas si no atendemos correctamente a la higiene bucodental también en verano.

Nadie va a negarle un helado en vacaciones a un niño, ni tampoco podemos pretender que no se cometan ciertos excesos o caprichos: el verano es un poco para eso, ¿verdad? Pero lo que sí está en manos de los padres para cuidar la salud bucodental de los niños es intentar seguir estos consejos:

  1. Tres cepillados diarios. Si los niños ya tienen todos sus dientes, sean o no de leche, es totalmente recomendable un mínimo de tres cepillados al día. Es verdad que se desajustan los horarios del desayuno porque los niños se levantan más tarde, a veces las comidas o las cenas se hacen fuera de casa y es difícil cepillarse los dientes a tiempo, pero si intentamos cumplir con estas tres limpiezas diarias, mantendremos a raya las caries y los problemas derivados de una dieta con mayor presencia de azúcar.
  2. Una buena hidratación. Es obvio que, a más calor más recomendable es mantenerse hidratado. Pero no todos los padres tienen claro cómo hacerlo: quitar la sed de los pequeños con refrescos y zumos azucarados puede ser una opción atractiva para los niños, pero ni es lo mejor para hidratarse ni tampoco es lo mejor para sus dientes. Para hidratarse nada mejor y más simple que el agua. Ofréceles siempre agua incluso aunque no tengan sed. La sed es el último mecanismo natural del cuerpo para avisarnos de que la deshidratación anda cerca.
  3. ¡Hora de merendar! La merienda es una buena opción de introducir hábitos alimenticios saludables en la vida de los niños. Es una comida que ayuda a llegar a la tardía hora de la cena española y es muy frecuente que los padres acudan a la rápida y socorrido solución del pastel industrial y el zumo envasado… ¡Error! Además de contener un montón de componentes procesados que descontrolan el metabolismo de los niños y pueden desencadenar problemas de peso, llevan un montón de tipos de azúcares distintos que tiene poco valor nutricional y encima hacen mucho daño a los dientes. Aprovechando que en verano hace calor, seguro que no les parecerá muy mal una merienda a base de fruta en forma de macedonias, zumos naturales, frutas cortadas de formas divertidas… O incluso pasteles y bizcochos caseros para ir alternando algunos días (no hay que renunciar del todo al dulce).
  4. Dentífrico adecuado a la edad. Los dentífricos que se usan para los pequeños de la casa no necesariamente tienen que ser los mismos que usan los mayores. Algunos, por su composición, indican explícitamente en el recipiente si está o no indicados para niños pequeños y a partir de qué edad se pueden usar. Hay que leer muy bien esa información y, en caso de que los niños sean muy pequeños, hay que comprar un dentífrico que ellos puedan usar. La cantidad también es importante: con una cantidad equivalente a la de un guisante es suficiente para un cepillado.
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