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Nuestra salud bucal y periodontal, a examen en verano

La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) advierte de los riesgos que puede padecer nuestra salud bucal y periodontal durante las vacaciones de verano. Qué no debe ser así, -¡ojo!-, pero en época de asueto tendemos a relajar nuestros hábitos de higiene y de constancia en el cuidado de nuestra salud.

Según la SEPA, “observamos con frecuencia que a la vuelta de las vacaciones nuestros pacientes han empeorado su higiene dental con la consiguiente aparición de inflamación en las encías, la recaída en su problema periodontal, así como otros trastornos bucodentales”.

Durante el verano, es posible que se pueda incrementa nuestra placa bacteriana. Ya que es habitual que salgamos a comer o picotear en la calle y que sigamos la jornada en la playa o en el campo. Por tanto, el cepillado después de los almuerzos, en muchos casos, es difícil de llevarlo a cabo. Lo que es imprescindible es cepillarse los dientes por la noche, tras la cena. Y con una higiene que supere los 2 minutos, que se complete además con una limpieza interdental.

La halitosis es un mal aliado veraniego. Para evitar el mal aliento, además de mantener una buena higiene oral, es muy importante una ingesta frecuente de agua que ayude a mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral.

Tampoco, debemos olvidar que los traumatismos dentales son más frecuentes durante el verano. Es importante tener claro como actuar frente a estas situaciones: mantener la calma y comprobar si el diente está o no fuera de boca, si solo está roto o fracturado y/o si tiene movilidad.

En caso de fractura dental, también conviene guardar el fragmento fracturado y acudir rápidamente al profesional para aplicar el tratamiento adecuado, y así evitar el dolor e infección de la pulpa dental.

Asimismo, si el diente tiene movilidad, es importante evitar tocarlo y manipularlo con la lengua y acudir lo más pronto posible a la consulta dental para fijarlo a los dientes vecinos y valorar la necesidad de un tratamiento complementario.

Otro problema frecuente es la aparición o el empeoramiento de la sensibilidad dental. Con la llegada del verano aumenta considerablemente el consumo de alimentos y bebidas frías. Este cambio de hábitos puede tener repercusiones en nuestra boca, existan o no problemas previos de este tipo. La consecuencia es la aparición de esa sensación molesta o incluso dolorosa, intensa y breve que aparece tras la toma de estos productos; sensación que se conoce profesionalmente con el nombre de hipersensibilidad dentinaria.

Para terminar, es muy importante no olvidar cada noche el uso de las férulas de ortodoncia y de relajación. Hay que tratar de ponérselas en la medida de lo posible, aunque sea de manera discontinua en momentos aislados a lo largo del día

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