El desarrollo de la dentición no siempre sigue el proceso esperado. En ocasiones, algunos dientes no erupcionan de forma espontánea y permanecen incluidos en el hueso, como
sucede con determinados caninos superiores que quedan alojados en el paladar. Cuando esto ocurre, es necesario valorar su posición y planificar cómo incorporarlos a la arcada dental.
En Clínica Dental Gema Jiménez estamos trabajando en un caso de tracción ortodóncica de un canino superior incluido en el paladar, un procedimiento que requiere la colaboración entre ortodoncia y cirugía maxilofacial. La Dra. Rocío Velasco ha guiado el caso desde el ámbito ortodóncico, coordinando la evolución del tratamiento, mientras que la Dra. Teresa Creo, especialista en cirugía oral y maxilofacial, ha realizado la intervención necesaria para acceder al diente y permitir el inicio de la tracción.
Se trata de una fase intermedia importante dentro del proceso ortodóncico, en la que cada avance debe estar planificado y controlado para dirigir el canino hacia la posición adecuada.
¿Qué es un canino incluido y por qué puede necesitar tratamiento?
Los caninos desempeñan una función importante en la masticación, la estabilidad de la oclusión y la estética de la sonrisa. Sin embargo, en algunos pacientes, uno de estos dientes no consigue erupcionar de manera espontánea y permanece retenido en el hueso o en una posición inadecuada, como ocurre cuando se encuentra en el paladar.
Ante esta situación, es necesario estudiar la posición del diente y su relación con las estructuras próximas para determinar el abordaje más adecuado. Cuando se considera viable incorporarlo a la arcada, la tracción ortodóncica permite guiar progresivamente su movimiento mediante fuerzas controladas.
La planificación individualizada resulta fundamental, ya que el tratamiento debe adaptarse a las características de cada caso y a la evolución del diente durante el proceso.
¿Cómo realizamos la tracción ortodóncica del canino?
En este caso clínico, el diente implicado es el canino superior derecho, correspondiente a la pieza 13, que se encontraba incluido en el paladar y no presentaba una posición favorable para erupcionar de manera espontánea.
Para poder acceder al diente e iniciar su movilización, la Dra. Teresa Creo realizó una intervención quirúrgica consistente en la apertura de una ventana de acceso al canino. Durante el procedimiento, se colocó un botón ortodóncico adherido a la superficie del diente. Este elemento permite conectar el canino con el sistema de tracción y transmitir las fuerzas necesarias para guiar su movimiento.
Una vez completada esta fase quirúrgica, se inició la tracción desde el ámbito ortodóncico, bajo la planificación y seguimiento de la Dra. Rocío Velasco. Para ello, se utiliza un sistema de anclaje compuesto por una barra transpalatina con un gancho de tracción. Mediante ligaduras metálicas, se aplican fuerzas progresivas que permiten dirigir el canino hacia la posición planificada.
Cada elemento cumple una función concreta: la intervención quirúrgica permite acceder al diente y colocar el botón, mientras que el sistema ortodóncico hace posible controlar su desplazamiento de forma gradual.
Una fase intermedia que requiere seguimiento y precisión
La tracción de un canino incluido es un proceso progresivo que requiere tiempo y controles periódicos. No se trata únicamente de conseguir que el diente se mueva, sino de guiarlo teniendo en cuenta su trayectoria, su relación con las piezas vecinas y los objetivos generales del tratamiento de ortodoncia.
A lo largo de esta fase, los controles clínicos y radiográficos permiten valorar la evolución del canino y comprobar su relación con las estructuras anatómicas próximas. Esta información resulta fundamental para realizar un seguimiento adecuado y valorar los ajustes necesarios durante el proceso.
Además, es importante entender que la tracción no constituye el final del tratamiento. Una vez que el diente haya avanzado lo suficiente, será necesario continuar con las fases ortodóncicas correspondientes para conseguir su incorporación y alineación dentro de la arcada, de acuerdo con la planificación establecida.
Por eso, aunque esta etapa pueda pasar más desapercibida que otros momentos del tratamiento, es fundamental para avanzar hacia el objetivo final.
La importancia del trabajo conjunto entre ortodoncia y cirugía maxilofacial
El tratamiento de un canino incluido requiere una visión coordinada. La cirugía permite acceder al diente y colocar el elemento que hará posible su tracción; la ortodoncia, por su parte, guía el movimiento y supervisa su evolución hasta conseguir su correcta incorporación a la arcada.
En este caso, la Dra. Rocío Velasco dirige el abordaje ortodóncico, mientras que la Dra. Teresa Creo se ha encargado de la fase quirúrgica. La colaboración entre ambas especialidades permite trabajar de manera coordinada en las distintas etapas del tratamiento, atendiendo a las necesidades específicas del paciente.
En Clínica Dental Gema Jiménez, cada caso requiere una valoración individualizada y una planificación adaptada a sus características. Porque detrás de un movimiento dental hay un proceso clínico que exige conocimiento, precisión y seguimiento.
La tracción de un canino incluido es un ejemplo de cómo la coordinación entre especialidades permite avanzar paso a paso hacia una correcta función y una sonrisa saludable.
